
El pueblo de Galaroza, que hasta 1553 pertenecía a Aracena, es una bella villa a los pies del cerro de Santa Brígida en la Sierra de Huelva. Su principal actividad económica es la agricultura que se centra en el cultivo de frutos como el melocotón, las ciruelas y las manzanas. Y una curiosidad, esta última fruta tiene como característica el nombre que por estos lares se le pone: el pero.
Seguramente el origen del nombre sea musulmán y signifique Al Jaroza, “el valle de la novia”, por lo que se supone que el pueblo fue construido durante la época musulmana. Desde 1982, todo su casco urbano se declaró como Conjunto Histórico- Artístico.
Así pues, la visita a Galaroza se puede empezar por la bonita Iglesia del Carmen, localizado en la plaza de los Álamos. Fue edificada en dos etapas, una en el siglo XVII y la otra en el XVIII. Acoge en su interior una imagen de la matrona que se atribuye a la famosa imaginera conocida como Roldana. Sólo se puede visitar en horarios de culto.
Otra iglesia que se puede visitar es la iglesia de la Purísima Concepción, que ocupa el lugar que antaño otra iglesia ocupaba. Esta compuesta por tres naves y una planta de cruz latina. Desgraciadamente, el retablo mayor no es el original pues la antigua se destruyó. Tiene gran conjunto de imagineria y también sólo se puede visitar en horarios de culto.
Si viene en gana un paseo, se puede acceder, tras una caminata a la ermita de Santa Brígida, construida en el siglo XIV y edificada con una única nave dividida en dos mediante arcos transversales de medio punto y muy recoleta.
También es curioso la cantidad de fuentes especiales que tiene el pueblo. Así, quizás la más representativa es la del Carmen o -popularmente- la de los Doce Caños que tiene forma de lira y construida en 1880 con aportaciones de gente del pueblo. Completan la cantidad de fuentes del pueblo el de la Teja, Venecia, la Salud, Nuestra Señora del Rosario,etc.
Así, Galaroza es una pequeña localidad muy acogedora y tranquila. Además, en verano se llena de veraneantes por lo que tanto el aspecto de servicios como el de comercio y restauración está bien cuidado. También se puede disfrutar de una animada vida nocturna. En fin, un buen pueblo para pasar todo un fin de semana o puente pues quien no se relaje aquí en muy pocos sitios se relajará.