En Huelva hay innumerables y casi infinitos rincones que se pueden visitar. Cada pueblo posee su qué especial, su carácter propio y sus calles con aire particular. Hoy hablaremos precisamente de dos plazas del onubense pueblo de Calañas, dos plazas típicas de la zona.
Por un lado tenemos la plaza de abastos, plaza que se construirá a principios de 1.926 a petición de la Comisión Permanente del Ayuntamiento de Calañas. El pueblo necesitaba un lugar donde construir un mercado que ofreciese productos de primera necesidad.
El único lugar disponible en esos momentos era el solar que queda a las espaldas de la calle Murillo, en la manzana de casas comprendida entre las casas de Don Javier Castro y Don Amadeo Filias. El encargado del proyecto, planos y presupuestos fue el arquitecto Don José María Pérez Carasa.
En el año 1927 se aprobará definitivamente el proyecto y las obras concluirán en 1.929, con lo que el mercado quedará inaugurado el 15 de agosto de ese mismo año. Hoy en día, el conjunto de la fachada sigue absolutamente igual. No obstante el muro y las rejas delanteras fueron eliminados. En el año 1960 tendrá lugar otra reforma que sustituirá los antiguos puestos de madera por los actuales ladrillos y alicatados de azulejos blancos.
El funcionamiento fue normal a lo largo de los años. No obstante, con el paso de los años y la llegada de la modernidad a España, los supermercados se comenzaron a ponerse de moda y muchos de los puestos del mercado tuvieron que cerrar. Al final, hoy día, no podremos ver el mercado abierto pues ya fue cerrado hace años. Aún así, si caminamos por alrededor, por fuera, veremos o sentiremos voces de otra época, voces que hicieron del mercado de abastos lugar de confesiones y cotilleos, conspiraciones e incluso primeros amores.
La otra plaza importante en el sentido especial que antes hacíamos referencia, es la Plaza de Nuestra Señora de Coronada, plaza que se sitúa cerca de la Plaza España. Éste fue el lugar de esparcimiento de la juventud de los ya lejanos años sesenta y centro de juego para los más pequeños durante décadas. La imagen de la Virgen que aparece en la plaza, de piedra artificial, fue hecho por Sebastián Santos Rojas en 1937.