
Hoy propondremos una ruta diferente, la Ruta de la Luz, toda una propuesta diferente para nuevos viajeros. Se plantea una nueva mirada sobre Huelva, de norte a sur, que nos pretenderá hacer ver y entender mejor sus recursos, su naturaleza, su patrimonio, en definitiva, su forma de vivir. Y es que la ruta descubre espacios insólito de Huelva, espacios que no son muy conocidos o que llena de nuevos contenidos a los destinos más acreditados.
Huelva es, y a sido siempre, luz, inspiración, belleza y poesía en estado puro y esta ruta invita al viajero a que disfrute esta provincia de otra forma, donde el viajero sabrá o tendrá que saber administrar a su medida el recorrido, en función del tiempo e inquietudes que tenga. En Huelva podremos ver la concentración de todos los matices y tonos de Andalucía.
Así pues, comencemos por conocer esta bella ruta, diferente a lo propuesto hasta ahora y sorprendente por los rincones o miradas que nos descubre.
En Huelva capital podremos ir al Mirador del Conquero, el mirador del barrio alto de Huelva. Las calles más empinadas de la capital nos conducirán con facilidad al lugar, a este lugar que es el mejor mirador natural de Huelva. Desde sus cabezos, tal como en Huelva se conocen las colinas, si tenemos buena suerte, podremos divisar poblaciones del más allá, Punta Umbría, Gibraleón o Aljaraque podrán ser objeto de nuestra mirada.
Otro punto interesante de esta ruta son las Marismas de Odiel, donde tendremos que acceder en canoa. El paseo transcurrirá por el complejo insular que genera la desembocadura del río Odiel y a través de esteros y caños veremos cómo surcan pequeñas islas con un impresionante valor ecológico y con una gran riqueza arqueológica (sobre todo en el cementerio de barcos de Bacuta y la villa musulmana de Saltic -Saltes-). Aquí, además, podremos ver la mayor concentración de espátulas de Europa y la primera colonia balneario marítima de España (en las playas de Punta Umbría).
Por hoy acabaremos este pequeño inicio de la ruta de la luz en El Portil. Situado en la costa que hay entre Lepe y Cartaya, el prodigio natural de la flecha de El Rompido, la bella punta de arena de doce kilómetros de extensión, es un hermoso resultado natural del juego caprichoso entre las aguas del río Piedras y el Atlántico. Este es el lugar donde encontrar algunas de las mejores playas vírgenes de toda Europa.