Villanueva de los Castillejos es un pequeño pueblecito que dista unos 14 kilómetros de El Granado, en Huelva, pueblo que últimamente ha visto impreso su nombre en la prensa nacional por haber sido asociado con un desarrollo urbanístico poco mesurado. Al aproximarse a ese pueblo, así llamado por las pequeñas casas fortificadas que existieron en época romana, se atisba la elegante torre de la iglesia sobresaliente por encima de las tejas.
La torre forma parte de la iglesia de la Purísima Concepción, templo que fue proyectado a finales del siglo XVIII e inaugurado en 1929. La torre tardó algo más, pues se terminó en el año 1963. Además de capas, casullas y dalmáticas, contiene una sillería de coro de trazas dieciochescas que luce en los respaldos medallones dorados y policromados.
Formando continuidad urbana con el pueblo anterior se alinean las casas de El Almendro, localidad que conserva una iglesia de transición del barroco al neoclásico. La ruina que actualmente amenaza al edificio impide contemplar un interior de agradables armonías cromáticas, así como las pinturas murales que adornan las bóvedas y paramentos del crucero.
Dos cosas singulares ofrece El Almendro al visitante: el paraje llamado Peña Maya, conjunto de rocas de época cuaternaria que se agrupa al norte de la población, y el molino Pie de Castillo, uno de los escasos ejemplares de la zona que, desde el siglo XVIII, ha podido resistir el paso atroz del tiempo. Desde el centro donde está subido se goza de espléndidas vistas.
Aunque pertenece al término municipal de Puebla de Guzmán, antes de tomar la desviación de Alosno conviene acercarse a la ermita de la Virgen de la Peña. Corona el llamado Cerro del Águila, que se eleva a considerable altura sobre el entorno configurando un inmejorable mirador sobre el Andévalo. Desde allí se contempla la sucesión de cumbres que modula el horizonte y los bosques que recubren las ondulaciones del terreno.
Al pie de los peñascos y rodeada de cal resplandeciente, levanta su blanca arquitectura la fábrica armoniosa de la ermita. Aunque quizás de origen medieval, el santuario que hoy vemos es fruto de las reformas introducidas a mediados del siglo XX. Alberga la Virgen de la Peña, imagen de madera policromada tallada en el siglo XVI.
Foto Vía: Beturianos