La Sierra de Aracena se pone preciosa por estas fechas, os lo aseguro. Es una buena época para tomar el coche un dominguito y escaparnos hasta ella. Paisajes naturales y pueblos pintorescos os saldrán al paso. Como, por ejemplo, el de Alájar, situado a unos cien kilómetros al norte de Huelva, muy cerquita de lugares como Cortegana o Jabugo.
Alájar está rodeado de un exhuberante verde, por lo que resulta un mirador excepcional para ver toda la sierra. Sin embargo, hoy nos perdemos por sus calles en busca de la Iglesia de San Marcos, uno de sus monumentos más significativos.
En realidad se trata de su iglesia parroquial, la más importante del pueblo. Fue construida a finales del siglo XVIII, aunque en el mismo lugar en el que se levanta ya existía un templo desde el siglo XVI. El edificio que podemos ver hoy pertenece enteramente a la que se erigió en 1792, ya que no ha necesitado ninguna reforma importante.
Y es que, como todo el pueblo de Alájar, la belleza de esta iglesia no se fundamenta en grandes alardes arquitectónicos, sino en la sencillez de sus formas y detalles, en la severa tranquilidad de su piedra y en la sobria decoración. Es una iglesia de un pueblo nada monumental, pero sí de delicados recodos y encantos.
Eso sí, su planta rectangular y su torre campanario son de grandes dimensiones. La torre se puede ver perfectamente desde cualquier punto de Alájar, y se vislumbra como silueta de su horizonte antes de llegar por carretera al pueblo. Curioso observar cómo un templo así apenas tardaron en hacerlo veinte años.
Para visitarla lo tenéis muy sencillo, ya que se encuentra en pleno centro de Alájar. Si tenéis oportunidad de hacer senderismo por la sierra, seguro que véis desde alguna altura la fisonomía del pueblo, con sus tejados de teja, su enorme iglesia en el centro, y todo rodeado de una exhuberante espesura de alcornoques y castaños.
Merece entonces la pena acercarse hasta aquí, y visitar esta iglesia parroquial.
Foto Vía Trapatroles