La Aldea del rocío y La Blanca Paloma

Ya os he mencionado en un anterior post la Aldea del Rocío. Y creo que va siendo hora de dedicarle un post entero para explicaros lo que significa éste rinconcito onubense para todos los ciudadanos de Huelva, e incluso como la devoción y admiración por El Rocío ha crecido hasta fuera de la provincia, incluyendo a personas de nacionalidad extranjera que vienen especialmente para gozar de los días del Rocío.

El Rocío se ubica en una zona de marismas, haciendo más hermoso todo el paraje que lo rodea, en el término municipal de Almonte, con un triángulo mágico que lo compone Doñana, El Rocío y Matalascañas. Todas estas poblaciones ofrecen un gran interés turístico, tanto por sus infraestructuras como su valor natural. Entre ellas se pueden destacar sus playas, monumentos, el parque nacional, museos, etc.…

Pero la población más destacable es sin duda alguna, la Aldea del Rocío. Centro de devoción de miles de fervientes seguidores de la virgen del Rocío, también conocida más cariñosamente como La Señora o La Blanca Paloma.

Todo el Rocío gira alrededor de su ermita, la ermita de la virgen del Rocío, una construcción de finales del siglo XIII, que fue erigida por Alfonso X el sabio. En clavada en calles de arenas, como toda la Aldea, por donde pasean los jinetes con sus caballos, todos bien ataviados, libremente entre las personas andantes.

Sobre los días de Pentecostés se celebra una fiesta en honor a la Blanca Paloma, la gran conocida romería del Rocío, a la cual acuden millones de personas a la aldea y cientos de hermandades recorren el camino desde su pueblo. Existen incluso hermandades que salen desde Madrid, Valencia, etc…, hasta El Rocío. Muchos a pie, otros a caballo, pero la mayoría recorre el camino con carretas arrastradas por tractores que van adornas de mil una flores de colores y motivos de la Blanca Paloma. En cada una pueden ir de 10 a 20 personas cantando, bailando, comiendo jamón, queso y otras delicias del sur, etc….

Cuando llegan todas las hermandades a la Aldea, aparcan sus carros y la fiesta de fe y religiosidad se vive en cada una de las casas que compone el Rocío, esperando a que llegue el día grande de las fiestas, que es cuando los almonteños sacan a pasear a la virgen del Rocío por las calles. Es la madrugada más importante para El Rocío, es un acto de gran magnitud y donde todos los fervientes se vuelcan por ver pasar a su virgen. Un momento inexplicable, lleno de luz y magia, un momento digno de ser vivido.

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Categorias: Almonte, Cultura y tradiciones


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