Encinasola, en la frontera con Extremadura

BALUARTE DE ENCINASOLA

Huelva es una provincia en el que se puede plantear un viaje rodado, es decir, en vez de ir a un sitio concreto y establecer allí un “campamento base” para viajar alrededor de la provincia o zona, Huelva plantea otro tipo de viaje, el viaje en coche por sus pueblos.

Ya hemos hablado de varios pueblos de la provincia, pero aunque parezca poco probable por la imagen que se tiene de ella, Huelva tiene miles de lugares y docenas y docenas de pueblos que visitar, los cuales no nos aburrirán jamás.

Así, Encinasola es uno de esos pueblos que si se va en coche, merece hacer una parada para visitar. Tiene gran interés monumentístico y paisajístico debido a que en dicho territorio se encuentran las últimas estribaciones de Sierra Morena. De hecho, encontramos a Encinasola en el límite noroccidental de la sierra, además también hace de frontera con Extremadura, provincia de la cual conserva muchas similitudes paisajísticas, lingüísticas y de costumbres.

Podemos comenzar el viaje a Encinasola visitando la iglesia de San Andrés, que fue sustituto, en el siglo XVI, de otro templo de carácter gótico (y del cual se conserva algo). No obstante, la iglesia de San Andrés es sin duda de carácter renacentista y tiene planta basilical. Dentro podemos observar algunas piezas de orfebrería muy notables y el retablo del altar mayor fechado en el siglo XVII.

Pero además de la de San Andrés, en Encinasola podemos visitar otros templos como el de San Sebastián, del siglo XVIII y, del conjunto de ermitas, la ermita de Rocamador, dedicada a la Virgen del Rocamador.

Encinasola también posee un castillo con unos restos que nos sugieren que lo que allí se encontraba era una fortaleza de grandes dimensiones. También se conservan varios baluartes defensivos desde los cuales podremos gozar de unas impresionantes vistas panorámicas.

Así pues, si nuestra intención es dejar Huelva para pasar a Extremadura, no podemos dudar de parar unas horas en Encinasola para disfrutar de la mezcla no tan extraña de tierras onubesas y extremeñas. Es recomendable, si vemos que son fiestas, fijarnos en dos danzas características de este pueblo, a saber, la danza del pandero y el fandango de Encinasola, los cuales se remontan, según se cree desde el siglo XIII y XVI respectivamente.

También es destino recomendable para los aficionados al senderismo, ya que estos parajes están llenos de senderos y caminos por los que realizar diversas rutas donde, en algunas de las cuales, se pueden disfrutar de bellos paisajes.

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