Berrocal, auténtica villa onubense

Berrocal

Berrocal es de esos pueblos que nos deparará gratas sorpresas en Huelva, pues podremos conocer a fondo, sin mucho potencial turístico, el ser auténtico del pueblo de Huelva, humilde, alegre y trabajador.

En este pueblo, las actividades agrícolas y ganaderas hacen girar la economía de sus casi 400 habitantes. Entre las actividades típicas podremos destacar los olivares, las encinas y las dehesas de alcornoques en su entorno.

De hecho, el corcho ha dado lugar a una gran y activa cooperativa en el pueblo. y la aceituna podríamos decir que está “hasta en la sopa”, incluso en las finas tradiciones reposteras de la localidad.

Los orígenes de este pueblo auténtico de la provincia de Huelva se ligan con las actividades mineras que marcaron la historia de casi toda la provincia. El pueblo se cruzaba a través de calzadas romanas (en aquella época, Berrocal se llamaba Loelia) y en sus alrededores podremos ver multitud de dólmenes, lo que nos hace pensar que la antigüedad de la presencia humana en estos lares no es para nada reciente. Tras el abandono de la zona en la época medieval, las actividades mineras hicieron que el área se reavivase gracias a la actividad pastora y otros trabajos relacionados con el campo.

La riqueza cinegética de la zona, así como la gran abundancia de colmenas nos enseñan hoy que las actividades de este municipio no han cesado en ningún momento. Ya a mediados del siglo XVII, y después de alcanzar el rango de villa, Berrocal levantó su propia iglesia parroquial bajo la advocación de San Juan Bautista. Dicha construcción, una de las obras arquitectónicas más importantes de Berrocal, es de origen renacentista y ha sufrido muchas modificaciones a lo largo de la historia. No obstante, el edificio no ha perdido el encanto de las típicas construcciones andaluzas.

Así, la fisonomía de Berrocal se integra espectacularmente en su entorno natural de embriagadora y sencilla belleza. En sus alrededores existen cientos de lugares para los que quieran disfrutar del silencio o la paz. Por ejemplo, cerca del cauce del Río Tinto, en los Riscos Altos, Riberas del Gallego y el Hornueco tienen belleza para dar y tomar. Existen caminos en buen estado que parten desde el casco urbano hacia el norte o desde la carretera general que une Berrocal con Huelva y Sevilla. Cerca de Berrocal podremos encontrar también (aunque en terrenos de Zalamea) los famosos dólmenes de Pozuelo.

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Categorias: Pueblos de Huelva


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