Charco de Acerbón, paraíso de especies milenarias

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El otro día comenzamos un pequeño paseo por el Charco de Acerbón, un paseo que haremos entre especies milenarias y un curioso paisaje. Así pues, comencemos cuanto antes por la empezada ruta.

Tras pasar el bosque de ribera, se nos aparecerá el pinar de pino piñonero, un terreno bastante más seco y elevado que estuvo ocupado hace ya décadas por plantaciones de eucaliptos. Hoy, pero, tras la eliminación de las especies exóticas, se ha conseguido recuperar la vegetación autóctona.

Así, diversas especies leñosas como el espino, el romero, el lentisco, el jaguarzo o el torvisco forman un soto bosque del pinar comentado y continúan, poco a poco, colonizando el territorio adyacente.

El sendero que seguimos se adentrará de nuevo en el bosque de ribera para poder sortear el arroyo. Antes de abandonar la segunda pasarela, podremos observar que bajo los sauces, interesantes especies de helechos como el helecho real están haciendo de las suyas. Tras ellos, nos encontraremos con un alcornocal. Árboles centenarios de gran porte extienden sus ramas por un oscuro y exhuberante espacio.

Mezclados entre los alcornoques podremos observar también extraordinarios ejemplares de madroños y otras especies de matorral como labiérnagos y mirtos. Así, bajo los árboles podremos ver extenderse un denso tapiz de helecho común que aumenta la sensación de frescor y espesura de la zona. Aquí, el suelo es oscuro, rico y acumula abundante materia orgánica. En estas áreas escondidas se forman turberas, biotopos valiosos y casi únicos, además de extremadamente frágiles que albergan a comunidades vegetales muy raros, todos ellos caracterizados por la presencia de brezo ciliado, el tojo enano y numerosas especies herbáceas de ambientes húmedos.

Así, ya podemos afrontar el último tramo del sendero. Varios afluentes del arroyo, conocidos localmente como algaidas, nos presentarán una gran densidad vegetal con especies como cárice, enea y masiega entre muchas otras. Junto a estas algaidas veremos aparecer numerosos ejemplares de álamos blancos que nos acompañarán hasta finalizar nuestro recorrido, nuestro paseo.

Llegados al final, nos daremos cuenta de lo que hemos vivido, a saber, unos pocos kilómetros de espesor botánico, paraíso del amante de lo vegetal. Este paseo no está concebido tan sólo para expertos o conocedores de las especies sino que para todos los públicos pues, además de disfrutar del breve paseo, si se va bien informado, uno mismo podrá disfrutar de la gran variedad de especies que pasaremos por nuestros lados.

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Categorias: Rutas Turisticas


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