Río Tinto, el río rojo

Rio Tinto

Aunque no hayas estado personalmente en las aguas del río Tinto, seguro que has oído hablar de él. Este río nace en la Sierra del Padre Caro, y llega hasta la Ría de Huelva, donde se funde con el río Odiel para desembocar en el océano Atlántico.

Las aguas de este río tienen un PH muy ácido y con un alto contenido en sales ferruginosas, lo que le da ese color rojizo tan característico y reconocido por todos. Por esta acidez que lo caracteriza, el río Tinto no cuenta con la vegetación clásica en sus bordes, y sus orillas poseen un color ocre, lo que le da un aspecto único. Tanto es esto que la NASA escogió a este río para estudiar los microorganismos que viven allí y establecer una posible similitud con el planeta Marte.

Los tramos altos y medios del río se encuentran protegidos, nada más y nada menos que una franja de 57 kilómetros, en los que se extienden once municipios a lo largo de la provincia de Huelva y de Sevilla. Algunos de esos lugares son El Campillo, Minas de Río Tinto, Niebla, Paterna del Campo, El Madroño y Berrocal, aunque en este último no sólo se engloba el río, sino todo el territorio que fue afectado en un incendio en el año 2004, que está en proceso de restauración.

En los alrededores del río Tinto nos encontramos una flora y fauna exquisitas, tanto que muchas de ellas se encuentran en peligro de extinción, como por ejemplo la Erica Andevalensis, que habitan en las escombreras de las minas y en los bordes del río. También podemos destacar al Rhinolophus Mehelyi, un murciélago mediano de herradura y que también se encuentra en peligro de extinción, concretamente en la categoría de vulnerable. Por último destacar al lince, que también lo encontramos en el Parque Nacional de Doñana y que como sabemos, también está en peligro.

Foto Vía Only J.

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