El sendero de La Rocina, en Doñana

Sendero de la Rocina

Si bien el Parque Nacional de Doñana es un entorno protegido, podemos visitarlo cuando nos apetezca y no tener que recurrir a visitas guiadas, con el problema que nos puede suponer el ceñirnos a un horario establecido. Así pues, podemos recorrer por nuestra cuenta algunas rutas ya preparadas, siempre que no nos salgamos del camino y que sobre todo, respetemos la fauna y la flora que nos rodea.

Cuando el buen tiempo acompaña, uno de esos caminos que más me gusta recorrer es el Sendero de La Rocina, que transcurre en paralelo por el arroyo del mismo nombre. Para llegar a él, tenemos que acudir hasta su Centro de Recepción, donde normalmente no encontraremos problemas para aparcar nuestro vehículo, por la carretera A-483, que une Bollullos con Matalascañas.

El sendero, de algo más de tres kilómetros, está perfectamente señalizado, con el suelo entablillado y con pasarelas de madera en algunos puntos, por lo que puede realizarlo cualquier persona. Es más, si no está muy transitado, podemos recorrerlo perfectamente en bicicleta a una velocidad moderada y respetando a los peatones.

En la Oficina de Información tendremos una primera toma de contacto con las especies que nos vamos a encontrar y con el paisaje en el que vamos a adentrarnos, en el que diferenciamos claramente tres ecosistemas diferentes.

En primer lugar, atravesaremos un tramo de pinos piñoneros de no mucha altura, pues el viento del mar impiden que crezcan mucho. Saldremos de este tramo para llegar a una zona más despejada donde hierbas aromáticas como la lavanda o el romero ocupan su lugar, y terminaros adentrándonos en un bosque de galería en el que se esconden las aves rapaces.

Conforme vamos completando el sendero, encontramos diversos miradores y observatorios, ideales para los amantes de los avistamientos de aves. Charco del Perchel, El Paraguas, Cuchara y Cerceta Carretona son los nombres de los 4 observatorios desde donde divisaremos colonias de flamencos y espátulas y, según la temporada, aves migratorias como la cigüeña. Con suerte, podremos ver mamíferos como el lince o el jabalí buscando refresco en alguna de las charcas. Así que unos buenos prismáticos serían un buen acompañante.

Entre los atractivos que encontramos a nuestro alrededor hay que destacar el Palacio del Acebrón, que servía de residencia para Alfonso XIII y que actualmente es un centro de visitantes, y cómo no la Aldea de Almonte. Así que, visitar la famosa Ermita del Rocío puede ser un pretexto perfecto para convencer a ese amigo que todavía tiene dudas de darse un paseo por Doñana.

Foto Vía El Rincón del Trotamundos

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Categorias: Naturaleza en Huelva, Rutas Turisticas


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