Breve historia de Huelva

Monumento a la Fe Descubridora, Huelva

La provincia de Huelva ha vivido a lo largo de su historia acontecimientos muy pero que muy importantes, tan importantes que, si bien todos los sucesos que acaecen marcan, no lo suelen hacer tanto como las cosas que han ocurrido aquí. Y es que, ¿no cambia completamente el destino de un lugar si desde él partieron los hombres que acabarían descubriendo el Nuevo Mundo? Pero no nos adelantemos todavía tanto el tiempo y vayámonos al principio, a los orígenes.

Y para entender la llegada del hombre a estas tierras de la provincia de Huelva, hay que mencionar inevitablemente la minería. No, no estamos hablando de la revolución industrial que acaeció en Huelva en el siglo XIX, no. El subsuelo de Huelva ya se explotaba mucho antes, y además con mucha eficacia. Todo el crisol de culturas que han pasado por aquí (tartesos, fenicios, romanos, visigodos …) lo hicieron principalmente atraídos por la minería.

En el siglo X antes de Cristo se estima que se fundó Onuba, el asentamiento fenicio y tartésico que hoy en día conocemos como Huelva. Y ya en aquella época, el principal sustento económico de aquella primitiva ciudad era, amén del comercio, la metalurgia. Hay incluso quien estima que la antigua Huelva era un puerto mucho más importante que Gadir, la actual Cádiz, y que incluso mucho más antiguo, aunque eso son tesis que ahora no vamos a entrar a valorar ni discutir.

No quedan muchos restos arqueológicos de la romanización, aunque sabemos que fue un periodo largo y bastante conflictivo. También sabemos que el comercio del metal decae y con ello la explotación minera, por lo que Onuba pierde poder y Ilipla pasa a ser la ciudad más importante de la provincia.

Cuando hablamos de Ilipla para los romanos, o de Elepla para los visigodos, lo hacemos de Niebla. Una ciudad que siguió siendo la principal durante la ocupación musulmana. La reconquista cristiana comenzó cuando Alfonso IX entró en la Sierra de Aracena, y la continuó su hijo Alfonso X El Sabio, que conquistó Huelva y Niebla. Dicen que fue también este rey el que levantó la primitiva Ermita de la Virgen del Rocío, aunque es mucho más popular la leyenda de su aparición.

En 1485, Cristobal Colón se establece en el Monasterio de La Rábida. Ahí, gesta definitivamente el proyecto marítimo que le llevaría a descubrir por casualidad un nuevo continente, América. El navegante genovés partió en 1492 desde el puerto de Palos de la Frontera y abrió un camino que desde entonces sigue abierto. En la hazaña participaron marineros, conquistadores y evangelizadores de la provincia de Huelva, y todas las poblaciones de la costa se beneficiaron en mayor o menor medida del comercio con las Indias.

Ya en el siglo XVIII, la tierra sacude Lisboa y se produce un devastador terremoto que destruye la capital lisboeta y afecta también a España. Las olas de los tsunamis llegaron a las costas de Huelva y causaron muerte y destrucción, sobre todo en Ayamonte. Casas, iglesias e incluso castillos sufren a lo largo de toda la provincia sufren las consecuencias de los temblores de tierra, algunos con resultado fatal.

Pero Huelva siguió adelante, y buena prueba de ello es que incluso nació una población tras ese terremoto: Isla Cristina. El siglo XIX deparaba a la provincia una nueva sorpresa, una revolución industrial en toda regla que sacó a la provincia de la decadencia. La llegada de los británicos y la explotación minera propició un nuevo auge, una época de crecimiento en todos los sentidos que acabó cuando las minas dejaron de ser rentables.

Y así llegamos a la época actual, en la que la industria, tras la creación del Polo Químico de Huelva, la agricultura, principalmente las fresas, el cerdo ibérico, en Jabugo y sus alrededores, y el turismo, a lo largo de la Costa de la Luz, se han convertido en los ejes que sostienen esta provincia que, como has podido leer, carga con una importante historia llena de grandes acontecimientos.

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